El vino es una de las bebidas más amables. Es un líquido que no está destinado a apagar la sed, sino a saborearlo. En España supone un componente imprescindible de casi todos los actos sociales, y muchas conversaciones importantes se dan alrededor de dos copas de vino.

A lo largo de los siglos, el hombre lo ha elaborado como forma de reconfortar tanto su cuerpo como su mente, siendo para él una fuente de sensaciones. Y es que el vino se ha posicionado como el alimento sensorial por excelencia, y se ha integrado en la sociedad como un elemento indispensable. De esta forma la cultura vinícola es una cultura diferente a muchas otras, ya que se preocupa de tipos de uvas, de temperaturas de servicio, del ritual del descorche… y en la que importa más la calidad que la cantidad.