La cultura española ha estado y está muy ligada al mundo del vino. España posee un verdadero tesoro enológico, trasmitido a lo largo de la historia de generación en generación hasta nuestros días.

España es el país del mundo con mayor superficie de viñedo plantada y el tercero en producción tras Francia e Italia. Dicen los historiadores que fueron los tartesos quienes trajeron el vino a la Península Ibérica. Un vino con el que se comerciaba por todos los confines del mundo entonces conocidos. La dominación romana aumentó este comercio ya que los vinos ibéricos eran muy apreciados en la capital del Imperio. De la zona de Cádiz, de Tarragona, de la Bética, de Valencia o de las islas Baleares ya se exportaban, envasados en ánforas de barro, vinos muy apreciados por los emperadores y los nobles romanos.