Todas las Comunidades Autónomas de España tienen mercado vinícola y no hay ninguna que no produzca vino. Un total de setenta denominaciones de origen son las que actualmente componen el panorama español, añadiendo a éstas los vinos de pago, más de una docena, que son aquellos procedentes de bodegas que por su calidad consiguen un reconocimiento especial. Esto lleva a este país a ser el primero del mundo en exportación por volumen: fuera de sus fronteras se llevan más de 2.000 millones de litros cada año.

En los últimos tiempos, precisamente ha sido la garnacha una de las variedades cuyos vinos han sido más apreciados por paladares tanto nacionales como internacionales. Se ha aprendido a valorar los vinos frescos, frutales y fáciles de beber que pueden llegar a producirse a través de esta variedad.